{"id":46,"date":"2026-09-17T06:36:28","date_gmt":"2026-09-17T09:36:28","guid":{"rendered":"https:\/\/yacanto.com.ar\/historias\/?p=46"},"modified":"2026-09-17T10:44:25","modified_gmt":"2026-09-17T13:44:25","slug":"camargo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/yacanto.com.ar\/historias\/index.php\/2026\/09\/17\/camargo\/","title":{"rendered":"1840 &#8211; Camargo en Yacanto"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>A modo de pr\u00f3logo<\/strong>: David Camargo relata que el coronel Juan Pascual Pringles se neg\u00f3 a rendir su espada ante cualquiera que no fuese el general Facundo Quiroga<sup data-fn=\"ed97fadb-ff8b-41c3-a584-561ceae1b828\" class=\"fn\"><a href=\"#ed97fadb-ff8b-41c3-a584-561ceae1b828\" id=\"ed97fadb-ff8b-41c3-a584-561ceae1b828-link\">1<\/a><\/sup>, motivo por el cual el oficial Camargo lo hiri\u00f3 a traici\u00f3n en el vientre. Camino al campamento, el coronel muri\u00f3 desangrado luego de beber el agua que le ofreci\u00f3 otro oficial. Al recibir los restos, Quiroga interrumpi\u00f3 las celebraciones, cubri\u00f3 el cuerpo con su propio poncho en se\u00f1al de respeto y amenaz\u00f3 de muerte a Camargo por haber ultimado vilmente a un enemigo que se hab\u00eda entregado invocando su nombre. Este \u00faltimo es el protagonista de la historia que sigue, que ocurrio en el patio de la casa de mis padres&#8230;.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Camargo <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong><a href=\"https:\/\/yacanto.com.ar\/getperson.php?personID=I345&amp;tree=Traslasierra\" data-type=\"link\" data-id=\"https:\/\/yacanto.com.ar\/getperson.php?personID=I345&amp;tree=Traslasierra\">Dora Lopez Zamora de Torres<br><\/a>Chankanta &#8211; 1930<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">El que llegaba a San Javier hace muchos a\u00f1os, recib\u00eda una profunda impresi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de transponer la loma florida que est\u00e1 engarzada en el \u00faltimo recodo del camino, se encontraba de pronto en la plaza, en cuyo frente principal, mirando al norte, sobre un barranco del arroyo, se levantaba la iglesia antigua presidiendo el Camposanto enclavado de sencillas cruces.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Por los otros costados rodeaban la plaza caserones familiares techados con pesadas tejas espa\u00f1olas, y con galer\u00edas hondas y tan sombr\u00edas como claustros, cuyos cortinados de monta\u00f1esas y de jazmines entraban por los corredores a prenderse en las rejas de las ventanas o sal\u00edan a enredarse en los naranjos y limoneros del patio, confundiendo su sombra y mezclando su aroma al de los azahares. Algunas de estas moradas extend\u00edan su arboleda y su vi\u00f1a hasta el pie de las sierras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">El viajero de entonces hubiera sorprendido pintorescas escenas en la plaza: los esclavos llenando los c\u00e1ntaros en la acequia real o acarreando enormes cestos de fruta, y se hubiera sonriendo al escuchar al africano Colc\u00f3n en su pr\u00e9dica mon\u00f3tona, y en su original modo de pedir limosna:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">\u2014 \u00a1Lune Mate! no tabajes, ay\u00fadame hijo m\u00edo, viejo cansao \u00a1pichana!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">0 a Bautista, el esclavo de don Estanislao, entregado a sus faenas, muy contento cantando su \u00fanico canto:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><em>La tuturilla del campo que llorando dice as\u00ed<br>\u00bfQui\u00e9n me mata? \u00bfQui\u00e9n me hiere!<br>\u00a1Tu tururi tururi tururi!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">La bonita y tranquila poblaci\u00f3n costeando la calle atravesaba tres arroyos y pasaba por Yacanto hasta perderse en las lomas de La Poblaci\u00f3n, siempre adornada por las casas de anchos murallones, rojos tejados y tapias cubiertas de trepadoras, y de vez en cuando por graciosos ranchitos ocultos entre la mara\u00f1a de los cerros. Era la calle como un camino robado a los huertos que hacia el naciente y por el oeste prolongaban hasta muy lejos sus frutales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Mucho ha cambiado el pueblo. La iglesia vieja ha sido derruida y el Camposanto disimulado bajo una plazoleta. Los antiguos caserones casi son ruinas. Donde estaba el hermoso jard\u00edn de don Manuel Torres se ha levantado un templo moderno, y a su lado la casa parroquial que ostenta en su fachada pretenciosa, balcones de hierro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">El arroyo dio muestras de indignaci\u00f3n por este atentado contra el buen gusto. En su \u00faltima gran creciente, como un ladr\u00f3n que alza su presa al hombro y escapa, levant\u00f3 sobre su lomo la mitad de la casa parroquial y se ech\u00f3 a correr furioso, golpeando y desmenuzando los ladrillos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">El mal ejemplo cunde f\u00e1cilmente: algunas casas semejantes a la parroquial y otras peores a\u00fan afearon el pueblo, y hoy sobre la maravillosa visi\u00f3n que ofrecen la monta\u00f1a y el valle, parece el desalmado caser\u00edo, la l\u00ednea torcida y oscura con que una mano envidiosa hubiera cruzado el lienzo de un paisaje bellamente pintado.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Era en el tiempo de la tiran\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">La vida en Yacanto se deslizaba patriarcalmente en los hogares de costumbres tan sencillas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Las se\u00f1oras, que eran habil\u00edsimas e industriosas, contribu\u00edan con sus trabajos al sostenimiento de sus familias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Madrugadoras, el sol las encontraba de pie todas las ma\u00f1anas y dedicaban el d\u00eda entero a sus telares, a hilar el algod\u00f3n que ellas mismas cultivaban y, ayudadas por sus esclavas, cosechaban sus huertas y en grandes pailas de cobre hac\u00edan jaleas y conservas de frutas y riqu\u00edsimas tabletas. Mientras que los hombres, ganaderos todos, lidiaban con la hacienda por los campos o dirig\u00edan personalmente el cultivo de la tierra. Al toque de oraci\u00f3n, amos y esclavos rezaban el rosario, reuni\u00e9ndose despu\u00e9s las damas sobre los estrados cubiertos de chuces para bordar, tejer o hilar, saboreando un tecito de azahar o de poleo y en las grandes ocasiones un pocillo de chocolate, habilidad de alguna de las mulatas de la casa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Los se\u00f1ores, entre tanto, bajo los corredores o bajo los naranjares, discut\u00edan sobre pol\u00edtica entre mate y mate.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Y el pobrer\u00edo ten\u00eda la honesta diversi\u00f3n de \u201cLas Mingas\u201d, que consist\u00eda en la reuni\u00f3n de todas las hilanderas del lugar y entre conversaciones se trabajaba, hab\u00eda apuestas y premios: a la que hilase el hilo m\u00e1s largo, se le regalaba una rosca de pan caliente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">En los d\u00edas festivos se o\u00eda la jarana en los ranchos y el tambor con cuyos sones se acompa\u00f1aban los bailes con relaciones. El del marote era muy popular entonces.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><em>D\u00f3nde est\u00e1 Marote?<br>En la pulper\u00eda<br>Tomando aguardiente<br>Hasta medio d\u00eda.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><em>Que se quema el zanco<br>Que se quemar\u00e1<br>Y si se quemara<br>\u00bfQu\u00e9 gusto tendr\u00e1?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><em>El amor de los negros<br>No me alborota<br>Porque nunca he sufrido<br>Negros con mota.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><em>Para qu\u00e9 ven\u00eds pintando<br>Si la traza no te ayuda<br>Cara de capacho roto<br>Cuerito de alzar basura.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">De tarde en tarde, llegaban noticias espeluznantes de Buenos Aires, enardeciendo los \u00e1nimos de los hombres, casi todos unitarios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n, de vez en cuando, llegaban hasta Yacanto montoneras al mando de bandidos, formadas por el malevaje de los llanos, que al grito de: \u00a1Viva la Santa Federaci\u00f3n! comet\u00edan atropellos y robos, e imitando los procedimientos de la mazorca, obligaban a llevar el mo\u00f1o colorado a las mujeres, rap\u00e1ndolas y castig\u00e1ndolas en caso de resistencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Eran tales los excesos de las patrullas de gauchos, que la gente pudiente hu\u00eda a C\u00f3rdoba, donde ped\u00eda a los conventos de Las Teresas y de Las Catalinas amparo para sus hijas <sup data-fn=\"a91933ad-80dc-4aba-83e8-b29e5b32e894\" class=\"fn\"><a href=\"#a91933ad-80dc-4aba-83e8-b29e5b32e894\" id=\"a91933ad-80dc-4aba-83e8-b29e5b32e894-link\">2<\/a><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">En una alta loma de La Poblaci\u00f3n, llamada El Divisadero, se estableci\u00f3 un vig\u00eda que, escudri\u00f1ando el camino hasta muy lejos, pod\u00eda advetir cualquier polvareda que anunciase la presencia de varios jinetes, haciendo entonces una se\u00f1al que corr\u00eda por todos los hogares como un reguero de p\u00f3lvora, dando tiempo a la gente a guarecerse en las tortuosidades de la sierra, despu\u00e9s de haber encendido en lugar seguro sus cosas de valor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Don <a href=\"https:\/\/yacanto.com.ar\/getperson.php?personID=I49&amp;tree=Traslasierra\" data-type=\"link\" data-id=\"https:\/\/yacanto.com.ar\/getperson.php?personID=I49&amp;tree=Traslasierra\">Jos\u00e9 Mar\u00eda Castellano<\/a> era unitario de coraz\u00f3n, pero su car\u00e1cter pl\u00e1cido y bonach\u00f3n lo manten\u00edan alejado de las reuniones pol\u00edticas, prefiriendo pasarse el rato en la novena de San Francisco Javier, cantando en el coro y acompa\u00f1ando con guitarra las estrofas, o en San Javier en la sociedad de las viejas, en las jugadas de malilla que se armaban en la casa de do\u00f1a Rafaela Paredes, haciendo rabiar un rato con sus bromas y trampas a las buenas se\u00f1oras, que no pod\u00edan pasarse sin \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Jam\u00e1s pens\u00f3 Jos\u00e9 Mar\u00eda en huir a las sierras porque avanzaran las montoneras. \u00a1Para qu\u00e9 andarse asoleando por las laderas, o espin\u00e1ndose por la Cuesta de las Cabras! Mucho mejor era quedarse tranquilamente en las casas. Todo pasaba; eran tormentas en vasos de agua.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">As\u00ed es que cuando el vig\u00eda de La Poblaci\u00f3n hizo cundir la alarma a la vista de una gran polvareda por el Carril del Bajo, Jos\u00e9 Mar\u00eda se dej\u00f3 estar bajo el encatrado de glicinas en esa linda ma\u00f1anita de octubre, tomando el mate que le cebaba el negro Bautista y comiendo los bizcochos horneados por la esclava Cecilia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Y enfren\u00f3 la gentuza frente a la puerta, y al grito de: \u00a1Viva la Santa Federaci\u00f3n! \u00a1Mueran los salvajes Unitarios! se ape\u00f3 la montonera, a mando de David Camargo, bandido puntano que hab\u00eda reclutado en su provincia, en La Rioja y hasta en San Juan, a todo gaucho malo dispuesto al pillaje, haciendo gran alboroto y con ruidos de sables y espuelas, entraron a lo de Jos\u00e9 Mar\u00eda, tom\u00e1ndolo mansito bajo las glicinas. Despu\u00e9s de ponerle los grillos fue reunidos con otros dos prisioneros, uno de ellos don Genaro Funes, capturado en Santa Rosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Mientras tanto el gauchaje se entregaba al saqueo. La gente hab\u00eda huido aterrorizada. Todo se destrozaba, por el gusto de hacer da\u00f1o, vaciando los sacos de harina, volcando los pellejos de vino, de los que beb\u00edan hasta embriagarse, dando vuelta los noques de arrope. La hacienda fue arriada: hasta la vaca lechera fue<em> \u201crequisada\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Bautista, que era un negro fiel y adicto a su amo, cruzando las huertas, fue avisando vivienda por vivienda lo que ocurr\u00eda: as\u00ed llego hasta el \u201cPueblito\u201d, que era la estancia de do\u00f1a Juana Arias de Pi\u00f1ero, la suegra de Jos\u00e9 Mar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">La piadosa se\u00f1ora apenas enterada de los acontecimientos, corri\u00f3 desesperada por el camino, pero antes de abrazar a su hija desolada, quiso implorar a San Francisco Javier, el milagroso patrono, y llegaba a la puerta de la iglesia cuando vio venir del lado opuesto la comitiva que se llevaba a Jos\u00e9 Mar\u00eda y sus compa\u00f1eros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Pidi\u00f3le la bendici\u00f3n a su suegra y le recomend\u00f3 su mujer y sus hijos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Enterado Camargo del parentesco, dijo con sorna:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">\u2014Encomiende, se\u00f1ora, el alma de su yerno, que morir\u00e1 hoy.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">A lo que contest\u00f3 la aludida altivamente:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">\u2014Por vos voy a rezar, \u00a1p\u00edcaro! porque sos vos el que va a morir hoy.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Desesperado el mulato Bautista por la suerte de su amo, no dej\u00f3 puerta sin llamar en busca de auxilio, y as\u00ed logr\u00f3 que los hermanos G\u00f3mez organizaran una partida para rescatarlo, de la que se nombr\u00f3 jefe a Javier G\u00f3mez y ayudantes a Francisco Torres, Alejo G\u00f3mez, Agust\u00edn Herrera, Feliciano Bringas, que era rastreador, y el negro Bautista, y este pu\u00f1ado de valientes arrastr\u00f3 muchas personas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">R\u00e1pidamente se concibi\u00f3 el plan sencill\u00edsimo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Perseguir la montonera, alcanzarla; don Javier G\u00f3mez se acercar\u00eda para preguntar: \u00bfCu\u00e1l es Camargo? Al identificarlo descerrajarle un tiro con la pistola, que era la mejor arma con que contaban, las otras eran un trabuco, una escopeta y garrotes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Ideado el plan, muy f\u00e1cil era llevarlo a cabo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Don Javier Bringas rastrear\u00eda en caso necesario y como Camargo hab\u00eda tomado el carril real: las huellas estaban frescas, no hab\u00eda m\u00e1s que seguirlas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de haber corrido cinco leguas, a las dos de la tarde, alcanzaron la partida en la playa que hay a la entrada de un bosque en el lugar llamado La Virgen de la Libranza, al oeste de Villa Dolores<sup data-fn=\"92b5aec5-c3e2-488f-9e03-63bd51398975\" class=\"fn\"><a href=\"#92b5aec5-c3e2-488f-9e03-63bd51398975\" id=\"92b5aec5-c3e2-488f-9e03-63bd51398975-link\">3<\/a><\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Camargo hab\u00eda desensillado all\u00ed para descansar y churrasquear con su gente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Tal vez el pensamiento de Camargo no fuera de fusilar a Jos\u00e9 Mar\u00eda, sino llev\u00e1rselo como reh\u00e9n, exigiendo caro el rescate, y dijo aquellas palabras a do\u00f1a Juana s\u00f3lo con el fin de atemorizarla y hacer valer m\u00e1s el preso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Como estaba convenido, acerc\u00f3se Javier a la patrulla, solo, y pregunt\u00f3 en alta voz:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfQui\u00e9n es Camargo?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Levant\u00f3se \u00e9ste respondiendo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">\u2014Soy yo, \u00bfpara qu\u00e9 me busca?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">\u2014Para matarlo \u2014 contest\u00f3 G\u00f3mez \u2014 amartillando la pistola, de la que fallaron los dos tiros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Dio entonces Javier media vuelta y huy\u00f3. Camargo salt\u00f3 sobre un parejero, que hab\u00eda \u201cre-quisado\u201d en la estancia de Arias esa ma\u00f1ana, y se dio a perseguirlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Era como una luz el parejero para correr, pero dur\u00edsimo de boca; volaba pero en l\u00ednea recta; tomaba velocidad pero no hab\u00eda freno ni riendas capaces de hacerlo torcer. El fugitivo lo capoteaba, hac\u00eda gambetas y se escabull\u00eda al sable de su perseguidor; y en una de esas pas\u00f3le tan cerca del cuello que exclam\u00f3 Camargo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">\u2014 \u00a1Te fregastes, maula!<sup data-fn=\"fe94333f-9236-422e-902a-68950de6b942\" class=\"fn\"><a href=\"#fe94333f-9236-422e-902a-68950de6b942\" id=\"fe94333f-9236-422e-902a-68950de6b942-link\">4<\/a><\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Pero en ese instante Herrera alcanz\u00f3 a darle un trabucazo en la cabeza al bandido, dici\u00e9ndole:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">\u2014 iEl que te fregastes sos vos!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Cay\u00f3 el capit\u00e1n por las crines del animal y fue ultimado a garrotazos por el negro Bautista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">A todo esto, la gente de Camargo cuando vi\u00f3 caer a su jefe, corri\u00f3 en su auxilio. Esto asust\u00f3 a los hombres de G\u00f3mez y muchos se volvieron a Yacanto, quedando s\u00f3lo don Francisco Torres, el viejo Bringas, los G\u00f3mez y el negro Bautista contra los treinta gauchos de Camargo que los persiguieron hasta la entrada del bosque, donde trataron de internarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">En tan cr\u00edtico momento cay\u00f3sele la escopeta a don Francisco y sali\u00f3 un tiro, lo que hizo suponer a los enemigos que se hab\u00eda preparado una emboscada, y trataron de salvarse huyendo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Mientras tanto los presos se dijeron:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">\u2014Y qu\u00e9 hacemos nosotros aqu\u00ed? Estamos solos, \u00bfesperar que vuelva Camargo?, es demasiada buena voluntad; tratemos de escapar. Y dando saltitos, porque los grillos les imped\u00edan el manejo de los pies, trataron de refugiarse en la espesura, pero cayeron en un foso profundo relleno de malezas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Y esperaban all\u00ed la noche para salvarse cuando oyeron una conversaci\u00f3n que los llen\u00f3 de espanto:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">\u2014Por aqu\u00ed han seguido, dec\u00edan las voces todav\u00eda lejanas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">\u2014Estos rastros son recientes y son de personas, hablaban las voces m\u00e1s cercanas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Comprend\u00edan los fugitivos que los buscaban y rezando el Yo Pecador, empezaron a encomendar su alma, mientras segu\u00edan con los pelos erizados la marcha de la pesquisa que se les hacia un juego de muerte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">\u2014 \u00a1A la derecha! \u00a1A la izquierda! \u00a1Por aqu\u00ed, por all\u00e1! \u00a1Fr\u00edo! \u00a1Tibio! Caliente, pensaban temblando y sudando nieve.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">\u2014Aqu\u00ed est\u00e1n \u2014 exclam\u00f3 triunfante una voz, y una antorcha de chamico alumbr\u00f3 el foso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Ni se animaban a respirar ni a levantar la cabeza. Por fin, agonizando de miedo, alzaron los ojos y vieron las ansiosas caras de sus amigos, que hab\u00edan expuesto sus vidas por ellos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Y salvados y salvadores llegaron a Yacanto al alba, y cambiaron el llanto que hab\u00edan puesto en todos los ojos los camaradas que regresaron antes, que hablaron de siete finados, profetizando la muerte de todos, por sonrisas de felicidad.<\/p>\n\n\n<ol class=\"wp-block-footnotes\"><li id=\"ed97fadb-ff8b-41c3-a584-561ceae1b828\"><strong>Juan Pascual Pringles<\/strong> (San Luis, 17 de mayo de 1795 &#8211; R\u00edo Quinto, 19 de marzo de 1831) fue un militar argentino que particip\u00f3 en la guerra de la independencia y en las guerras civiles de su pa\u00eds. Fue uno de los descendientes de la conocida princesa ind\u00edgena Juana Koslay y el Capit\u00e1n espa\u00f1ol Juan G\u00f3mez Isle\u00f1o. <a href=\"#ed97fadb-ff8b-41c3-a584-561ceae1b828-link\" aria-label=\"Saltar a la referencia de la nota al pie 1\">\u21a9\ufe0e<\/a><\/li><li id=\"a91933ad-80dc-4aba-83e8-b29e5b32e894\">A <strong><a href=\"https:\/\/yacanto.com.ar\/getperson.php?personID=I45&amp;tree=Traslasierra\" data-type=\"link\" data-id=\"https:\/\/yacanto.com.ar\/getperson.php?personID=I45&amp;tree=Traslasierra\">Rosario Castro Barros<\/a>, <\/strong>despu\u00e9s madre del Arzobispo, <a href=\"https:\/\/yacanto.com.ar\/getperson.php?personID=I86&amp;tree=Traslasierra\"><strong>Uladislao Castellano<\/strong><\/a>, tuvo su t\u00edo y tutor que ampararla en el convento de las Teresas en C\u00f3rdoba por persecuci\u00f3n de Facundo Quiroga que se hab\u00eda enamorado de ella, y traerla desde la Rioja por caminos desconocidos. <a href=\"#a91933ad-80dc-4aba-83e8-b29e5b32e894-link\" aria-label=\"Saltar a la referencia de la nota al pie 2\">\u21a9\ufe0e<\/a><\/li><li id=\"92b5aec5-c3e2-488f-9e03-63bd51398975\">Villa Dolores en esa \u00e9poca aun no habia sido fundada, llamado el lugar el paso del Le\u00f3n. <a href=\"#92b5aec5-c3e2-488f-9e03-63bd51398975-link\" aria-label=\"Saltar a la referencia de la nota al pie 3\">\u21a9\ufe0e<\/a><\/li><li id=\"fe94333f-9236-422e-902a-68950de6b942\">Palabras textuales <a href=\"#fe94333f-9236-422e-902a-68950de6b942-link\" aria-label=\"Saltar a la referencia de la nota al pie 4\">\u21a9\ufe0e<\/a><\/li><\/ol>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A modo de pr\u00f3logo: David Camargo relata que el coronel Juan Pascual Pringles se neg\u00f3 a rendir su espada ante cualquiera que no fuese el general Facundo Quiroga,\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"[{\"content\":\"<strong>Juan Pascual Pringles<\/strong> (San Luis, 17 de mayo de 1795 - R\u00edo Quinto, 19 de marzo de 1831) fue un militar argentino que particip\u00f3 en la guerra de la independencia y en las guerras civiles de su pa\u00eds. Fue uno de los descendientes de la conocida princesa ind\u00edgena Juana Koslay y el Capit\u00e1n espa\u00f1ol Juan G\u00f3mez Isle\u00f1o.\",\"id\":\"ed97fadb-ff8b-41c3-a584-561ceae1b828\"},{\"content\":\"A <strong><a href=\\\"https:\/\/yacanto.com.ar\/getperson.php?personID=I45&amp;tree=Traslasierra\\\" data-type=\\\"link\\\" data-id=\\\"https:\/\/yacanto.com.ar\/getperson.php?personID=I45&amp;tree=Traslasierra\\\">Rosario Castro Barros<\/a>, <\/strong>despu\u00e9s madre del Arzobispo, <a href=\\\"https:\/\/yacanto.com.ar\/getperson.php?personID=I86&amp;tree=Traslasierra\\\"><strong>Uladislao Castellano<\/strong><\/a>, tuvo su t\u00edo y tutor que ampararla en el convento de las Teresas en C\u00f3rdoba por persecuci\u00f3n de Facundo Quiroga que se hab\u00eda enamorado de ella, y traerla desde la Rioja por caminos desconocidos.\",\"id\":\"a91933ad-80dc-4aba-83e8-b29e5b32e894\"},{\"content\":\"Villa Dolores en esa \u00e9poca aun no habia sido fundada, llamado el lugar el paso del Le\u00f3n.\",\"id\":\"92b5aec5-c3e2-488f-9e03-63bd51398975\"},{\"content\":\"Palabras textuales\",\"id\":\"fe94333f-9236-422e-902a-68950de6b942\"}]"},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-46","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/yacanto.com.ar\/historias\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/yacanto.com.ar\/historias\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/yacanto.com.ar\/historias\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/yacanto.com.ar\/historias\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/yacanto.com.ar\/historias\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=46"}],"version-history":[{"count":26,"href":"https:\/\/yacanto.com.ar\/historias\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":88,"href":"https:\/\/yacanto.com.ar\/historias\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46\/revisions\/88"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/yacanto.com.ar\/historias\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=46"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/yacanto.com.ar\/historias\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=46"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/yacanto.com.ar\/historias\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=46"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}